En un cementerio de carretera
en el que se alquilan nichos por horas,
las luces de neón negro brillan a lo lejos.
En medio de ninguna parte.
Las periciosas gobernantas
someten con ternura las lápidas,
para que los clientes no padezcan insomnio.
Alisan el mármol con mimo,
colocan con gusto las coronas de flores,
almohadas de suaves lirios,
que los cuellos de los conductores
acogen con sus músculos agarrotados.
El hilo musical del canto de los cuervos,
resuena como una nana,
en el hueco de las cunas-fosos,
tranquilizando a los viajeros.
Los kilómetros ya han perdido importancia,
como el cansancio,
los despertadores,
las citas a primera hora de la mañana,
los dolores cervicales,
las tendinitis de muñeca,
el deseo.
El servicio de habitaciones es impecable,
tan solo los vivos suelen quejarse,
y ya nadie quiere estarlo,
me lo ha dicho el botones con su pala.
Quién quiere jabones o costureros
cuando se puede disfrutar del silencio
que únicamente las plañideras rompen,
a lo lejos,
en los días de fiesta que les resultan rentables.
Quién puede compadecerse por no tener minibar,
cuando los gusanos invaden su rostro
y la tierra sus pulmones,
alimentando la paz,
refrescando los hastíos,
embriagando la esperanza.
Todos desearían quedarse,
si aún deseasen.
Rogarían clemencia
si se les condenase al destierro.
Pero ya no hay nada por lo que rogar,
ni por lo que llorar,
o lamentarse.
Simplemente no hay nada.
Ya quedan pocos hoteles
con tantos clientes satisfechos.
Pocos rincones
en los que gobierne el conformismo.
Ninguna ciudad o aldea
en la que todos sus habitantes,
aún sin saberlo,
no ansíen a gritos salir de viaje,
escapar y perderse,
soñar con el vacío,
encontrarse en el centro de un cielo infinito
y sentirse atraídos
por letreros que anuncian
confortables habitaciones,
sin desayuno,
sin obligaciones.
Huid todos,
para preservar el momento.
Romped los cristales de las ventanas,
y que se quemen las fábricas,
inundad las escuelas con lodo,
para que los templos repten.
Cubrid las ciudades con cemento,
y que a los pueblos los invadan los árboles.
Salvad tan solo los caminos,
laberintos del tiempo,
esclavos del destino,
llaves oxidadas de candados perdidos,
jaulas con salida a ningún lugar,
que sin que os dirijan,
serán capaces de distanciaros,
del dolor,
del todo que nos sobrepasa.
Sed viajeros del azar,
en busca de la desidia.
Caballeros errantes y desnudos,
en defensa del desconcierto,
con la espada del deshonor.
Solitarios.
Ni en grupos ni en familias.
Por senderos en los que la amistad no existe
y dónde el amor pereció hace tiempo.
Acabaréis en camas individuales,
espaciosas y placenteras,
orgullosas de convertirse en vuestros lechos eternos,
contentas de albergar vuestros cuerpos agradecidos.
Vacaciones permanentes
que ponen de manifiesto
la inutilidad de haberse entregado al trabajo,
a veinticuatro horas diarias
que nunca merecieron ser vividas,
a las concesiones hechas en balde,
a las promesas cumplidas
a los besos robados.
Sólo en mi hotel
encontrarás sentido a lo que nunca ha existido.
Sólo conmigo
tus voces dejarán de ensordecerte.
Cuando en la noche un neón negro te reclame
no seas estúpido y para,
Te daré lo que quieras,
aunque tu deseo te haya abandonado,
en la última gasolinera,
dónde repostaste el olvido,
a cambio de tu último aliento.

4 comentarios:
Por lo visto estás pasando una etapa necrofílica, me ha gustado más especialmente la parte en rojo con ese SUBLIME parrafo:
"Salvad tan solo los caminos,
laberintos del tiempo,
esclavos del destino,
llaves oxidadas de candados perdidos,
jaulas con salida a ningún lugar,
que sin que os dirijan,
serán capaces de distanciaros,
del bullicio,
del dolor,
del todo que nos sobrepasa".
Simplemente exquisito!!! plas, plas, plas y más plas...
Besotes
Xim
auu
estos versos estan llenos de imagenes y plegarias y me encanto trancitar esos momentos mientras leia y mirar por esas ventanas llenas de mugre y telaraneas
y en el fondo
me resulto atractivo
y seductor
y me dió curiosidad
es q la ultima parte es una invitación !
"Cuando en la noche un neón negro te reclame
no seas estúpido y para,
Te daré lo que quieras,
aunque tu deseo te haya abandonado,
en la última gasolinera,
dónde repostaste el olvido,
a cambio de tu último aliento."
BELLISIMO!!
yo me sumo a los aplausos !
y te dejo un abrazo
y unos besos!
:)
.
ah y me olvidaba
me encantó el dibujo
con esos pájaros volando!
besos
:)
Cierto Charlie, a mí también me gustó el dibujo, esos cuervos han quedado más que adecuados para el poema...
Besotes
Xim
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