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martes, 1 de febrero de 2011

receso


desde el principio he usado la blogosfera más como terapia que como verdadera plataforma de difusión...

en la actualidad mis necesidades son otras, y la energía para mantener al día este espacio con el único nivel de calidad que para mí sería aceptable, es demasiada, y en tiempos de crisis el ahorro resulta indispensable...

así que, os agradezco tremendamente el haberme seguido, tanto a los que me habéis leído en silencio como a los que me habéis hecho partícipe de vuestras opiniones, siempre generosas y alentadoras.

gracias de todo corazón.

quedan dos series abiertas que tal vez complete algún día, el trío de corazones y mis diálogos capitales, cinco escritos pendientes que convierten esta entrada en un posible hasta luego, con poema incluido que también cierra una serie que trataré de recopilar en poemario.

gracias de nuevo a tod@s.

besos y más besos.

con cariño,

omar.


despedida


hoy me levanto
y te pregunto sin boca,
¿qué es una noche sin sueños?
un palacio sin ventanas,
un acantilado sin rocas.


¿qué fue de las mañanas
con párpados abiertos,
con néctar en las copas?
¿por qué no sale el sol?
¿por qué ya no me tocas?


¿qué pasó con las tormentas,
lejanas y lluviosas?
pregunto y tu respondes,
silencio.
espero una respuesta,
tan solo llega el viento.


ansío ansiar
espero a esperanza,
madera sin tallar
que transformas en lanzas
para atravesar mi vientre,
vaciando mi templanza.


hoy me despierto
y te pienso sin cabeza,
te deseo ya sin ganas,
cementerio de belleza,
dónde los cuervos cantores
reinan con nobleza
arrebatándome el alma
cultivando en mí pereza.


me siento a esperarte,
como una luna sin cielo
en un horizonte sin montañas,
chequeando pasajeros
en un barco que no zarpa.


¿qué fue de los muelles con agua?
¿qué pasó con los puertos
que se hundieron en la nada?
¿dónde fueron los aciertos
que respiraban las algas?
¿dónde escondiste el desconcierto
al que sin ti me arrimaba?
¿que sucede con el dolor
cuando no se puede levar anclas?


y las nubes me responden,
por escrito,
en un papel en blanco
con una pluma sin mango,
que de nuestro buitre arrancaron
con cariño en los infiernos,
entre la carne podrida,
mientras se acababa el invierno.


hoy me incorporo,
avanzando sin piernas,
separando las sábanas
a mis llagas enganchadas,
corriendo las cortinas
sin levantar las persianas
de correas desconchadas,
roídas por la desidia.


y te recuerdo sin memoria
en el lago del olvido.
¿qué pasó con la euforia
de los niños prodigio?
tal vez fueron abortados
por no pedir cobijo.
¿qué ocurrió con la tristeza
de esos padres desolados?
¿se los bebió la pereza
por haber sido descuidados?


las fuentes están secas,
los caminos desiertos,
ya no quedan sorpresas,
ni animadores despiertos.
la vida cerró sus puertas
a los payasos ya muertos.
se acabaron las entradas,
se agotó el último aliento.


y te beso sin labios,
me correspondes,
silencio.

martes, 23 de noviembre de 2010

expresionismo abstracto

pentotal para un perito pentámero

te escucho,
te advierto,
te ansío,
te invento.

bailo empapado en pigmentos
sobre tus lienzos desiertos.


me miras,
me sientes,
me llamas,
me pierdes.

escribo en ti con pinceles
los secretos de mi suerte.


te acercas,
te aliento,
te aspiro,
te sueño.

mezclo colores al viento
para teñir tu silencio.


me besas,
me pisas,
me empujas,
me erizas.

trazo palabras no dichas
traduciendo tu sonrisa.


te aburro,
te alistas,
te abrazo,
te libras.

cubro nuestra obra con tinta,
borro tus cuadros sin firma.

jueves, 18 de noviembre de 2010

yos en ti...


soy sal cuando me soplas
pronunciando mis deseos
cuando susurras mi nombre
por los pliegues de mi cuerpo.


soy agua en tu silencio
trémula y transparente
escurriéndose por tus manos
entre tus dedos candentes.


soy gelatina bajo tus labios
derretida en tu saliva
salpicando las paredes
escondido entre tus besos.


soy un líquido viscoso,
soy el hielo que se funde,
soy el vaho de tus pasiones,
soy la humedad de tu sombra.


soy el mar cuando me miras
reflejándome en tu cielo,
entre mis olas te pierdo
bajo las sábanas te sueño.


soy el vapor de tus espejos
escalando lo pulido
subiendo por el reflejo
mientras al otro lado me cuelo.


soy un lago en tu recuerdo,
cuando en mí mides tus largos,
buceas suave hasta el fondo
arañas los posos del olvido.

miércoles, 27 de octubre de 2010

what if... (45)


y si fuera cierto...
podría mover volcanes,
abrir jaulas.

exprimir corazones,
con canela en rama
y un toque de pimienta,
para servirlos en copas
de embriaguez y de locura.

juntar cuatro piernas en una cadera,
fundir los abrazos sobre los hombros,
tirar de ese único hilo
para cuando ya queda un aliento,
cortar las miradas en tan solo un beso,
vivir en medio de un bosque de jadeos,
regado por sudor y abonado con esperma.

y si no hubiesen mentido...
el cielo sería nuestro,
y las nubes nuestros nichos.

nos vestiríamos de escarcha
perfumados por el viento del norte,
con nuestros riñones derretidos
y el cansancio por abrigo
sobre nuestros cuerpos desnudos.

nos desplazaríamos por convulsiones,
cambiando el rumbo a golpes de pelvis.
viajaríamos por los rincones del tiempo,
anclados al deseo,
sin paradas de avituallamiento;
encadenados al placer,
sin gasolineras con alientos de repuesto.

y si siempre estuve equivocado...
las manos del desconcierto
apresarían mis viejas palabras,

para posarlas sobre tus labios
en mis noches de insomnio,
mientras bajan mis párpados
cerrando el paso a los miedos,
apagando mis pesadillas.

barrerían las desesperanzas,
apiladas junto a las dudas recicladas,
en el vertedero que cruza el olvido.
espantarían las moscas mutiladas,
ahuyentando las soledades,
exiliadas en una isla de silencio,
amurallada por fantasmas del pasado.



lunes, 13 de septiembre de 2010

huyes...


Huyes de nuestra cabaña,

a través de los helechos,

recubiertos de argamasa,

con mis sueños maltrechos

que tu mirada rebasa.



Huyes con crueldad huraña,

librándome del cemento

vertido sobre mis ojos,

llevándote mi tormento,

arrasando mis despojos.



Huyes con fuerza y sin maña,

recogiendo los recuerdos,

las exigencias nubladas,

ignorando los acuerdos

de unas vidas ya pasadas.



Huyes en telas de araña,

escapando a mis reproches,

los ahuyentas en silencio,

acunando viejas noches

que en mi pesar yo te agencio.



Huyes, mi risa te extraña,

piensas que clamo venganza

por tus lunas de aguacero,

en tus ansias de mudanza,

sin querer tu amor austero.



Huyes, mi duelo te engaña,

el hastío de tu ausencia

sigue inerte nuestros pasos,

sin tropiezo y diligencia,

vuela lejos de fracasos.



Huyes, mi ardor te acompaña,

el que urdiste con tu anhelo,

tricotado de esperanza,

destapándome del velo

que me oculta la templanza.



Huyes, tu luz se enmaraña

al perfume de tus besos,

alejándome la angustia,

descargándome los pesos

que sin boca ya está mustia.



Huyes, tu insulsa cizaña

no me vence a cielo abierto,

de combates me despido,

sin rencores me despierto.

Me despereza el olvido.



Huyes, en la triste hazaña

de quemar bosques ya yermos,

recubriendo de cenizas

nuestros once años enfermos

que resiembro entre calizas.



Huyes, tu sol ya no daña,

lo eclipsó la primavera

tras nacer al fin tu muerte,

ya no habrá más vil espera

que la que albergue mi suerte.


sábado, 17 de julio de 2010

Eneagrama Matemático: cuatro





busco la melancolía,
en las noches de insomnio,
entre sueños y alegrías.


te respiro,
y te encuentro,
en el centro
del olvido.


consigo azul en las rocas,
bruma en salas de fiesta,
frases de adiós en las bocas.


la distancia
me hace fuerte,
tras mi suerte
tu elegancia.


cabalgo en un unicornio,
o a lomos de una arpía,
por provocar al demonio.


fantaseo
con tu vuelta,
la revuelta
del deseo.


vivo mi muerte en la siesta
duermo clavado en brocas,
cuando la luna es bisiesta.


en el pozo
de mi trono,
tu abandono
ya es mi gozo.



matemática
(de versos y métrica)

8 x 8 = 64
7 x 4 = 28
4 x 4 = 16

64 + 28 + 16 = 108

3 x 4 = 12
4 x 4 = 16

12 + 16 = 28

m.c.m (28, 108) =
22 . 33 . 7 = 756

m.c.d (28, 108) = 22 = 4

numerología
(de m.c.m y m.c.d en versos y métrica)

7 + 5 + 6 = 18 = 1 +8 = 9
9 = 0 = comodín
9 + 4 = 13 = 1 + 3 = 4


TEST GRATUITO ENEAGRAMA

martes, 22 de junio de 2010

el viento y las horas


El viento y las horas

me arrastran, me mecen,

me cubren de esporas,

de olvidos que crecen.



El tiempo y las olas

me inundan de peces,

sirenas sin colas,

recuerdos sin heces.



De aliento decoras,

silencios que envuelven,

palabras muy solas

no dichas me pierden.



Mis anclas devoras,

no desaparecen

la tinta que añoras

ni el odio que hierve.



Tu ausencia se moja,

el mar la retiene,

la empuja a sus fosas,

tu hiel la detiene.



Vomitas aromas

pasados que vuelven.

Diluvios de comas

los puntos disuelven.



Levantas mi proa,

hundida mil veces.

Subido a la loma

tu piel reaparece.



La sal me destroza,

la arena me escuece,

no hay húmeda borda,

seco el dolor crece.



El viento y las horas

lejanos se advierten,

ya no hay quién los coja

desde tierras verdes.



El tiempo y las olas

mi dolor no ciernen.

La muerte se asombra,

mas ya no me quiere.

viernes, 7 de mayo de 2010

LITIO PARA VIRGINIA WOOLF


Duermo en un colchón,

plagado de ratas,

sus dientes por muelles,

somieres de esparto,

dagas por almohada,

sábanas candentes.



Velo un paredón

sujeto con latas,

apilo los reyes

en un cruel reparto,

la carta mojada

de muertes presentes.



Espero un bajón

en las cataratas,

sin respetar leyes,

de gritos me harto.

En mi encrucijada,

mi altura presientes.



Litio,

Hay estado de sitio.



Silencio y reposo equilibran mi alma,

roedores callados, paredes en calma.



Duermo con tesón,

las horas son gratas.

Sin soplar los fuelles

mi energía aparto,

me fundo en la nada,

sentándome en puentes.



Velo de cartón,

tú, fuerte me atas,

deseo que selles

mi lejano parto,

que me alces tu azada,

que cierres las fuentes.



Espero un arcón,

fúnebres sonatas,

filas de mil bueyes

veneran mi infarto,

se alzan en cruzada

con ciegas videntes.



Litio,

Ya no encuentro mi sitio.


Borras mi desidia con hojas de palma,

cortas el pesar que la química empalma.


domingo, 25 de abril de 2010

DULCE HOTEL


En un cementerio de carretera

en el que se alquilan nichos por horas,

las luces de neón negro brillan a lo lejos.

En medio de ninguna parte.



Las periciosas gobernantas

someten con ternura las lápidas,

para que los clientes no padezcan insomnio.

Alisan el mármol con mimo,

colocan con gusto las coronas de flores,

almohadas de suaves lirios,

que los cuellos de los conductores

acogen con sus músculos agarrotados.



El hilo musical del canto de los cuervos,

resuena como una nana,

en el hueco de las cunas-fosos,

tranquilizando a los viajeros.



Los kilómetros ya han perdido importancia,

como el cansancio,

los despertadores,

las citas a primera hora de la mañana,

los dolores cervicales,

las tendinitis de muñeca,

el deseo.



El servicio de habitaciones es impecable,

tan solo los vivos suelen quejarse,

y ya nadie quiere estarlo,

me lo ha dicho el botones con su pala.



Quién quiere jabones o costureros

cuando se puede disfrutar del silencio

que únicamente las plañideras rompen,

a lo lejos,

en los días de fiesta que les resultan rentables.



Quién puede compadecerse por no tener minibar,

cuando los gusanos invaden su rostro

y la tierra sus pulmones,

alimentando la paz,

refrescando los hastíos,

embriagando la esperanza.



Todos desearían quedarse,

si aún deseasen.

Rogarían clemencia

si se les condenase al destierro.



Pero ya no hay nada por lo que rogar,

ni por lo que llorar,

o lamentarse.

Simplemente no hay nada.



Ya quedan pocos hoteles

con tantos clientes satisfechos.

Pocos rincones

en los que gobierne el conformismo.

Ninguna ciudad o aldea

en la que todos sus habitantes,

aún sin saberlo,

no ansíen a gritos salir de viaje,

escapar y perderse,

soñar con el vacío,

encontrarse en el centro de un cielo infinito

y sentirse atraídos

por letreros que anuncian

confortables habitaciones,

sin desayuno,

sin obligaciones.



Huid todos,

para preservar el momento.

Romped los cristales de las ventanas,

y que se quemen las fábricas,

inundad las escuelas con lodo,

para que los templos repten.



Cubrid las ciudades con cemento,

y que a los pueblos los invadan los árboles.



Salvad tan solo los caminos,

laberintos del tiempo,

esclavos del destino,

llaves oxidadas de candados perdidos,

jaulas con salida a ningún lugar,

que sin que os dirijan,

serán capaces de distanciaros,


del bullicio,

del dolor,

del todo que nos sobrepasa.



Sed viajeros del azar,

en busca de la desidia.

Caballeros errantes y desnudos,

en defensa del desconcierto,

con la espada del deshonor.



Solitarios.

Ni en grupos ni en familias.

Por senderos en los que la amistad no existe

y dónde el amor pereció hace tiempo.



Acabaréis en camas individuales,

espaciosas y placenteras,

orgullosas de convertirse en vuestros lechos eternos,

contentas de albergar vuestros cuerpos agradecidos.



Vacaciones permanentes

que ponen de manifiesto

la inutilidad de haberse entregado al trabajo,

a veinticuatro horas diarias

que nunca merecieron ser vividas,

a las concesiones hechas en balde,

a las promesas cumplidas

a los besos robados.



Sólo en mi hotel

encontrarás sentido a lo que nunca ha existido.

Sólo conmigo

tus voces dejarán de ensordecerte.



Cuando en la noche un neón negro te reclame

no seas estúpido y para,

Te daré lo que quieras,

aunque tu deseo te haya abandonado,

en la última gasolinera,

dónde repostaste el olvido,

a cambio de tu último aliento.




domingo, 18 de abril de 2010

cenizas




te sienta tan bien la muerte
que las cenizas no te hacen justicia.


navegan por el recuerdo de mis sueños húmedos,
perdiéndose por el laberinto de mi memoria.


algunas logran alcanzar la salida,
orgullosas,
indemnes,
airosas.


las demás permanecen en la plenitud del olvido,
inertes,
jóvenes,
eternas.


burlonas y soberbias,
sabias y aventajadas.
con la certeza de no poder ser alteradas.


causándome una envidia enfermiza,
en la que me revuelco
como un niño en la arena.


buscándome,
llorándote.


con la esperanza de dejar de ser efímero,
sin el gozo que ayer el odio
me servía a cucharadas,
con la derrota de haberte sobrevivido.


con el hambre de tu vacío,
la ansiedad de mi deseo incinerado,
y los cristales rotos que me dejaron tus besos.


con el viento a favor huyes de mi cabeza,
en la nada te disuelves,
como una pastilla efervescente,
y con el aire,
a ella me devuelves.



de dónde nunca debería haber salido.

martes, 13 de abril de 2010

Nit de Sant Joan



Y en tu lecho me invocas,
recuerdas,
reprimes,
respiras,
me tocas.


Se te escapan mi foto,
las sombras,
el aire
y la vida.
Te agoto.


Suspiras nuestro nombre,
momentos,
ausencias,
torpeza.
¿Seré hombre?


Sangras por los rincones,
me manchas,
te ensucias.
Olvidos.
Cartones.


Arañas el pasado,
mis sueños,
errores,
los pozos
sin vado.


Anclado fui a tus huesos,
mi lienzo,
mi guía,
estuche
de besos.


Vi un padre con tus manos.
En yeso,
madera,
de gestos
humanos.


Lijaste mis astillas,
mis risas,
mis miedos,
con lisas
cuchillas.


Con tus parches me visto.
Disfrazo
las horas.
Me siento
hasta listo.


Libre eres, siempre fiero.
Me lloro.
Te grito.
Nos clamo
y espero.

domingo, 11 de abril de 2010

Siete amapolas para Nené



Siete amapolas para Nené


descansando en el balcón del Sena,

Testigos de luchas en la orilla,

playeras borrachas sin arena.


Cubiertas de corcho coralino,

volando los puentes con su pena,


arrastran fantasmas desquiciados,

se encogen de risa en la colmena.


Cabalgan la noche con sus tallos,

amputan raíces con gangrena.


Advierten dormidas que no hay fallos,

tan solo el despierto se enajena.


Desnudan sus cuerpos de pasados,

mudando sus pieles de sirena.


Admiran la muerte del camino

andado a empujones por condena.


Vomitan el odio en La Bastilla,

renacen del arte que serena

sus horas pasadas con Nené.

jueves, 11 de marzo de 2010

ANTOLOGÍA DE UN DUELO SILENCIOSO




I.




Beso tu boca apretando las grapas,
la herida de tu silencio supura.
Despego tus párpados con ternura,
buscándote entre las cuencas mis mapas.


Quemo tu piel arrancando las capas,

que entretejieron tu cruel hermosura.

No hallo calor en tu fría basura,
en tu gélido cobijo me atrapas.



Tu culpa anudo, la cuelgo en mis venas,
me regocijo en tus dulces palizas,
al hablar con tu sombra me serenas.



Escribo sobre tu ausencia con tizas,
en tu vacío pinto con arenas,

con tus cartas en blanco me hipnotizas.




II.



Vomito los “te quiero” que ofreciste,

en garrafas de formol los conservo,
por si voy a tu entierro los reservo

y tapar el silencio que me diste.


No es rencor lo que guardo a lo que hiciste.
Corrijo que cambiaras siempre el verbo,

mas tu porte y sarcasmo un tanto acerbo
envilecen los versos que dijiste.



No entiendo la sonrisa de tus ojos,

ni concibo el concederte mi cuello.
Ya no estás bajo el techo de mi cueva.



Si el olvido podrá borrar enojos

me desconcierta haber sido plebeyo

aunque estuviese bien ser tu manceba.




III.



Moran saltamontes por mis intestinos,
escaparon a saltos de mi garganta,

que es muy traviesa, sí, y que cuando ella canta
porta tu aliento, de adioses asesinos.


La podredumbre se advierte en los vecinos,

pude haber tejido y despunté tu manta,

mas no hubo espera, sireno ni giganta,

ni finales teatrales anodinos.


Aún resuena el silencio de tu hasta luego,

y me escuecen las mejillas por tu ausencia.
Siento miles de erizos en tus recuerdos.


Lloro para que esta vez apague el fuego

sin ahogarme en el dolor de tu presencia,

ni fundirme en lo glacial de tus acuerdos.




IV.



Cambié mis ojos por bolas de cristal,

tus recuerdos por las fotos sobreexpuestas,
y en el rincón en el que tú aún te acuestas,

camuflé una bastilla armada en metal.



Me enterraste entre colchones de orfidal,

maté al amanecer, condené a las puestas,

truqué los descensos cambiados a cuestas
cosí los olvidos usando dedal.



Tus palabras tatuadas en la nuca,

desordenan con atino mi memoria

que en el dolor de la tinta se acurruca.



Sigo oyendo el veneno de tu oratoria,

la huella de tu cuerpo en mí no caduca,
tu pasado converge en mi trayectoria.



V.



Medicado, la lucidez embelesa,

la perfección de las ideas asoma
toda inmensidad del absurdo me doma

sobrevuelas mi dolor en tu calesa.



Extasiado porque el mundo me interesa,

su color, texturas, la luz de su aroma.

Perdido en las horas tu tiempo es mi broma,
tu cruz mi descanso que a penas me pesa.


Huelo el ruido del sol, veo el mar en las sombras,
la luna me envuelve cuando en ti me refleja.
Toco el viento, lo navego sobre alfombras.



Duermo el olvido que del temor me aleja.

Sueño el recuerdo de que aún hoy tu me asombras.

Vivo en la muerte, firmo el pacto sin queja.




V. (BIS)



Caminas descalzo por el olvido,
cansado de torturas con cautela.
Eres sutil en tu inútil barrido,
ya no viertes cemento en mi acuarela.


Sacudes mi recuerdo entre deshechos,

vas con mis esperanzas al infierno,

me devuelves besos insatisfechos,
veranos que no tuvieron invierno.


Me conduces por sendas recorridas,
dónde araño mis piernas con zarzales,

arrastrando mis brechas descosidas,
contruyendo en mi dolor catedrales.



De las palabras no dichas me agencio,

dulce reproche pour tu cruel silencio.

lunes, 8 de marzo de 2010

VENENO


sórdida y noctámbula,
entre la paranoia de las imágenes hipnagógicas y el desvelo del duelo entre la nicotina y el alcohol abriéndose paso bajo mi cráneo.

complaciente compañera,
inolvidable cómplice de pérdidas de memoria,
estruendosa sonrisa de mi triste silencio.

mórbida y roquera.
un parche malgastado contra la fuga de recuerdos,
un remiendo mal cosido por el que se escapan los olvidos.

mi presente y mi pasado
deslizándose a caricias junto al sudor de tus nalgas.

tórrida y guerrera.
dominatrix de los sueños que despiertos desaparecen.

combustible del deseo que amanece en la furia.
fustigadora de débiles que viven en la queja sin fondo.

* * * * *

verdugo de las apariencias,
pirómana de la moral,
¿podré seguir tu ritmo durante mucho más tiempo?

viernes, 12 de febrero de 2010

LA SOPORTABLE GRAVEDAD DEL VACÍO



Sobre mi cabeza no hay más que vacío.

La inmensidad reposa en mi cráneo,
el pulso se acelera.

Cada respiración se acorta respecto a la anterior.
El suelo desaparece,
mis pies son absorbidos por la nada.

El cielo me aspira,
mis órganos se desplazan hacia arriba.
Mi izquierda desaparece,
la derecha se esconde.

Los tonos se aclaran
como en una vieja cinta de Súper ocho
que nunca ha sido restaurada.

Los bultos que representaban personas a mi alrededor,
ya no son ni sombras,
La luz se los ha llevado.

Estoy flotando en el aire,
y sin embargo,
me siento más pesado que nunca.

Todo es demasiado extenso para tener perspectiva.

Desearía estar en un féretro,
resguardado.


Sólo entre cuatro paredes,
lo suficientemente estrechas como para sentir que existo,
podría saberme seguro.

Quiero ser libre,
libre en un ataúd,
notando la presión de la madera en mi cuerpo,

Escucha el silencio.

A gritos te pide que acabes el trabajo,
que cambies el calor de tus abrazos
por la estabilidad de la tierra.

Que me cubras,
y me olvides,
que me entierres
para no poder volver a llenarme de ti.

Que una lápida de mármol sin grabados
se te escape y me selle,
me rejuvenezca,
te aleje.