lunes, 23 de agosto de 2010

trío de corazones I: Mario Comes. Investigador




Son las tres de la mañana del tercer día de insomnio. En mi mesa de trabajo, los restos de tabaco de liar y cenizas se incrustan en los cercos semi secos de tazas de café y de vasos de whisky. En el despacho sin ventilar, esos olores encerrados en una niebla de polvo se mezclan con los de sudor y de semen que emanan de mi cuerpo. La única manera que tengo de concentrarme es viendo porno. Mis mejores ideas en los casos más difíciles de resolver han visto la luz gracias a una industria de pollas y viagra, tan multicultural como variada, y sin embargo tan mal considerada por el gran público. Incultos.


En mi ordenador suena "Clencha", del CD de la gira de King Putreak y The Vientre, con la maravillosa voz de Aurora Beltrán, puta y macarra, juguetona y drogadicta, de escándalo. En mi monitor hay una imagen congelada de mi último intento por encontrar la inspiración.


Me hago una raya a la salud y prosperidad del cliente e improviso un rulo con la etiqueta de papel de un yogur que encuentro en el suelo. Suena el teléfono. Me la enfilo en un suspiro sobre la alfombrilla del ratón, golpeando mi nariz contra el teclado por las prisas y descuelgo.


- Corazones Perdidos. Buenas Noches.


- ¿Mario Comes?


- El mismo. ¿Señor Ortiz? - y es que resultaba imposible no reconocerlo a la primera.

- Buenas noches, Señor Comes. Disculpe las horas, pero no podía dormir. Llamaba para ver que tal llevaba nuestro caso.


- Sin novedades Señor Ortiz. He investigado la línea familiar y la sentimental y de momento no he hallado ni rastro.


- Ya veo.


- Como le dije, al menor indicio que tenga, no se preocupe que se lo haré saber enseguida.


- ¿Y cree que puede llevarle mucho?


- Esperemos que no, Señor Ortiz. Pero ya sabe como son estas cosas. De todas formas, le llamo a la mínima pista que surja, eso no lo dude.


- A ver si puede ser pronto...


- Yo también deseo que así sea. ¿Quería algo más, Señor Ortiz? Es que me pilla en un mal momento. ¿Sabe?


- No, no, eso era todo Señor Comes. Espero su llamada entonces.


Cuelgo al cretino impaciente chupando la etiqueta por si ha quedado algo de coca y miro la pantalla. La peli se ha quedado en pausa en el momento que el jovencito de los balcanes se pone encima del pureta que parece un pastor de rabo enorme para clavarse a él de una sola estacada. Me fijo en su polla, gigantesca pero flácida. No me pone nada, la verdad. Y además está circuncidada. Nunca me han puesto cachondo los rabos con forma de seta. Setas, las justas, alucinógenas y sólo cuando no estoy de servicio. Me pasa por la cabeza el historial de drogas del cliente y vuelvo a revisar su informe.


Hacía cinco días que Ortiz me había llamado con su asmática voz desagradablemente aguda, para unirse a las filas de mi bolsa de clientes, compuesta por mariquitas desconsoladas y reinas del drama, en busca de sus corazones perdidos. Cinco días que trabajaba sin descanso, los tres últimos sin ni siquiera haber dormido. Y con mi perfeccionismo estaba jodidamente seguro de que no se me escapaba nada, pero nunca estaba de más echar un nuevo vistazo.


Familia. Padre alcohólico. Madre ausente. Palizas hasta los seis años. Hijo único. Bla, bla, bla. Sin tratamientos psicológicos conocidos. Mierda. Los loqueros solían ser buenos aliados, al menos tenían a menudo alguna idea sobre el último paradero conocido. No había constancia de que hubiese seguido ningún tipo de terapia hasta la fecha. Sin contacto con sus padres, lo que no era de extrañar, yo también lo habría roto de estar en su lugar y por supuesto de haberlo tenido en alguna ocasión. Sin primos con los que hubiese tenido trato, ni mujer ni hijos, esta línea de investigación quedó descartada la primera noche, y seguía sin revelarme nada.


Sentimental. Dos novias hasta la universidad y tres parejas masculinas de cuatro años cada una. Joder, que precisión temporal. Esto me había llevado más tiempo. Examiné a la primera de las novias, por lo de los primeros amores inolvidables y toda esa mandanga, y ésta únicamente recordaba haberse dado un par de morreos con él en la hora del recreo y sólo cuando estaba demasiado fumada, así que no entendió mucho que la llamase justamente a ella. Me mandó a la mierda, me llamó capullo pervertido acosador y me colgó el teléfono. Estaba claro que era una zorra despiadada, pero del tipo de zorras que no te van a ayudar a que avance el caso, así que tampoco valía la pena ofuscarse demasiado. La insulté unas cuantas veces mentalmente, y me la casqué viendo una de mecánicos en un taller, no existía pena que el porno no fuese capaz de borrar.


Los dos primeros novios fueron duros de roer. El primero resultó ser chico de compañía, y había descubierto ésa, su gran pasión y carrera profesional, gracias a Ortiz, o más bien a los cuatro años de chuleo fácil en los que le estuvo sangrando hasta los testículos. Entre lo escurridizo y lo solicitado que estaba el chico, se me estuvo escapando un par de días seguidos, y al final di con él a través de una agencia, por lo que me tocó palmar 40 euros. El chaval al final se enrolló, y cuando acabamos de hablar se propuso a hacerme una mamada para que aprovechase la pasta, pero nunca me han puesto los cachas, ya estaba cansado, y prefería hacerme una buena paja al llegar a casa, la verdad. El segundo novio tendría unos veinte años más que Ortiz y se movía con menos brío que mi abuelo. El cara, aseguraba que todos sus males eran culpa suya, que nunca tenía que haberle abandonado así... bla, bla, bla... En fin, un tarado mental que no había superado la ruptura. Otro de tantos. Pero su corazón tampoco había podido estar ahí por última vez. Así que volví por donde había venido, y me dispuse a conducir de nuevo los quinientos kilómetros que me separaban de casa, abandonando el lugar sin nuevas pistas y con el rabo entre las piernas.


El último de la lista, lo cierto es que me había costado más de descartar. Su ex más reciente se mostraba reticente a hablar de sentimientos, y su incomodidad me decía que podía estar ocultando el corazón de Ortiz. De momento era el único sitio que mostraba indicios de que podía haberse quedado allí, aunque sólo hubiese sido por descuido. Sin embargo me acabé enterando de que había sido una de esas relaciones que con el tiempo se erosionan como el tabique de una nariz bien curtida, sin quedar espacio para el corazón y mucho menos para el cerebro. Tanteé un poco más y seguí sin buenas noticias. Pregunté por vicio las prácticas sexuales más íntimas de la pareja, expresando su crucial relevancia para la resolución del caso, y me aburrieron tanto sus descripciones que me arrepentí de haber sido tan curioso.


La vida sexual de Ortiz era una puta mierda, incluso en el apartado de Amantes aparecía escrita la frase: “Véase Sentimental”, así que todas las indagaciones tuvieron que hacerse desde cero y por mi cuenta y riesgo. Había llamado a cuantas saunas, clubs de sexo y bares de ambiente existían en las tres ciudades en las que Ortiz había vivido. Y nada. No había sido visto en ninguno de los locales. Mis contactos en el mundo del mariconeo eran buenos. Aunque no lo frecuentase más que por trabajo, por preferir el cancaneo al aire libre, si mostraba una foto en cualquiera de los garitos de la Guía Spartacus, no había camarero por novato que fuese que se atreviera a mentirme. Llevaba años trabajando principalmente para clientela gay, y en el ambiente se me respetaba como a un capo, seguramente por la cantidad de favores que me debían.


El cruissing era otro asunto, el mío, pero tampoco parecía ser santo de devoción de Ortiz. Al final iba a resultar un auténtico monaguillo de comunión, vestido de marinerito blanco, con el misal y el rosario, listo para la foto y para servir como aperitivo a algún cura cachondo. No como la mayoría de falsos castos con los que me encontraba a diario, sólo les faltaba ondear la pancarta del foro de las familias mientras esperaban en secreto la nominación a Miss Puta Europea. Después de los encuentros rutinarios con cámaras de seguridad y personal de estaciones y aeropuertos, también acabé desechando los sitios de ligue como posible paradero del corazón de Ortiz. Internet tampoco me iba a acabar resultando de ayuda. Tras las inspecciones de costumbre y monitorizaciones de los dos routers del cliente, no encontré rastro alguno de accesos al chat o a páginas de contactos, ni huella de la existencia de algún perfil abierto en ninguno de los portales que conocía.


En el apartado Amical, se veía de nuevo la reseña. “Véase Familiar y Sentimental.”


El infeliz no tenía trabajo, así que Laboral estaba prácticamente vacío. Únicamente constaba que había hecho de extra como camarero en algún bar en verano y algún que otro contrato temporal para curros de mierda como telemarketing o promociones en supermercados.


De todas formas en ninguno de los puestos lo recordaba ningún superior, y tampoco quedaba ningún compañero de trabajo a quien pudiese preguntarle por Ortiz. Siempre me decían lo mismo, o que no lo recordaban, o que era un chico muy retraído. Así que este punto tampoco me iba a ser de ayuda.


Ni familiares, ni amantes, ni parejas, ni amigos, ni compañeros de trabajo. El Señor Ortiz, con su voz de pito y desesperante impaciencia, tenía oficialmente una auténtica vida de mierda. Algo así parecido a la mía pero sin cobrar por ello y, por lo que sabía, sin ni siquiera disponer del consuelo del porno. Menudo desgraciado.


Me olí el sobaco y me dio la orden a gritos de dirigirme a la ducha para quitarme la roña. Seguro que con menos capas de mierda pensaría con más lucidez. Aproveché para meneármela bajo el grifo pensando en que al jovencito de los balcanes le iba a gustar mucho más la mía que la morcillona del viejo asqueroso al que se tira. En cuanto salí, limpio y satisfecho, me puse otra rayita para celebrar la higiene y me vestí para ir directamente a casa de Ortiz. La visión de las últimas gotas de semen girando por el desagüe de la bañera me habían ayudado a dar con la solución al misterio. Ahora sólo tenía que ver a Ortiz para asegurarme, y por supuesto para comunicarle el resultado de mi investigación.


Ortiz como tantos otros de mis descorazonados clientes, no había querido personarse por mi oficina, loft, picadero, y habíamos limitado todo nuestro contacto al telefónico. Siguiendo escrupulosamente el protocolo existente para estas ocasiones, le había auscultado telefónicamente desde la frente hasta las ingles, para asegurarme tanto de que no estuviese en su sitio, como de que no se hubiese desplazado por causa de algún disgusto o shock pos-traumático, y le había realizado una serie de tests así como una larga entrevista personal.


Me había encontrado con innumerables casos de clientes que por sordera emocional o patologías psicológicas varias, no conseguían escuchar sus corazones, por lo que habían llegado a la conclusión de que los habían perdido. Por lo que el sondeo inicial era imprescindible.


Todo investigador sabe por experiencia propia lo descrito, de la misma forma en que conoce el hecho de que un corazón no se pierde porqué sí, ni aparece en un vertedero por casualidad. O se cae de un susto tras un intenso episodio imposible de olvidar, o bien puede ser robado durante el sueño, y tan solo por un ladrón que ya lo posea de antemano, de lo contrario le sería imposible arrebatárselo a la víctima sin matarla. Lo que cualquier amateur puede pensar es que desde la infancia pudo estar perdido, lo que no habría sido de extrañar debido a los malos tratos en la niñez y la falta de pistas durante la edad adulta. Sin embargo, eso no habría sido posible, puesto que el último electrocardiograma del cliente databa de su época del instituto, y sus resultados eran normales. Por lo que a pesar de sus duros primeros años, había logrado conservarlo, al menos, hasta la adolescencia.


No pudiendo estar ni en su interior, ni en manos de ninguno de los sujetos estudiados por aparecer en alguno de los apartados del Informe Ortiz, sólo quedaba un lugar, y una vez más, y si la intuición no me fallaba, mi última paja me había ayudado a dar con él. Bendito esperma, fuente de sabiduría.


En mi renault 19, medio verde, medio desconchado óxido, suena "Me gusta ser una zorra" de una maqueta de Las Vulpes. Me apetecía escuchar un cd con canciones de Kanka y del Kinteto Afonía, pero el último efebo al que había subido en el parque, se sentó encima al hacerme una mamada y me lo partió. Hijo puta descuidado y sin sentimientos. Desde entonces no he vuelto a poner ningún disco más en el asiento del acompañante.


Acaba la canción mientras estoy aparcando frente a la puerta de Ortiz, me digo que es una señal. Me bajo del coche alejando de mi pecho el cigarro encendido que rueda por mi camiseta, la única que tenía sin chinazos, vaya mierda. Me miro en el retrovisor izquierdo para asegurarme de que no hay restos de farlopa ni en la tocha ni en el bigote y me peino la calva. Me cierro la bragueta y sin llamar al telefonillo subo directamente por las escaleras. Haber cerrado el portal.


Llamo a su puerta y me recibe en bata de franela y un jersey fino de cuello vuelto debajo. Sin muestras de sorpresa. Alguien le habría dicho lo de mi falta de horarios, si no, tampoco habría llamado a las tres de la mañana, unas horas antes, digo yo.

- Pase por favor.- me dice con esa voz de soprano que lleva persiguiéndome los últimos cinco días.


Y según se gira para mostrarme el camino, todas mis sospechas se revelan acertadas. Soy un puto crack. Con mis drogas y mis punkis, con mi porno y mi falta de limpieza. Que vivan los Sex Pistols, y muerte a Chenoa, por perfumada y pulcra. Soy de los mejores del mercado, por una parte porqué mi ausencia de corazón y falta de ganas de encontrarlo, me dan un sentido objetivo del que carece mi competencia, y por la otra por la decadencia en la que estoy sumido y que me convence de que no tengo nada que perder. Vence o muere es mi premisa, y mientras tanto diviértete, claro, cada uno como pueda, en mi caso con el porno y las drogas.


Tres noches sin pegar ojo y cinco días de trabajo exhaustivo, y todo ello en balde. Horas malgastadas para acabar descubriendo que el tío que me contrató para que encontrase su corazón, lo tiene anudado al cuello estrangulándole con el peso que cuelga por la espalda. ¿Desde cuando llevaría con el corazón como horca? Y lo más inaudito ¿Cómo era que nadie le había dicho nunca nada? Si bien es cierto que había que fijarse con atención, ya que un corazón fuera de su sitio se percibe como un espectro, no podía creerme que en ninguna de sus relaciones no se hubiesen dado cuenta. Hay que joderse. ¿En qué momento se le habría salido del pecho y por qué motivo? ¿Qué había hecho que escogiese como escondite uno tan poco discreto? ¿Habría nacido ya así? ¿Tendría una voz normal en cuanto se le deshiciese el nudo para hacerlo volver a su pecho?


Ese era el momento jodidamente mágico por el que seguía en el sector. El subidón de adrenalina que estaba teniendo, aunque creo que justamente coincidía con el de la última raya. Razón de más. Lo más cojonudo de mi trabajo era que siempre se estaba a tiempo para aprender algo nuevo. Que cada caso era un mundo, aunque en la mayoría se llegase a la misma conclusión, y es que la gente es un asco.


Maldito infeliz. A partir de ahora tendría corazón para sentirlo. Y todo gracias a mí, o por mi culpa, según se mire. Le comunicaría el hallazgo, y me iría a casa a redactar el informe. Motivo: Desconocido. Lugar: encontrado al rededor del cuello del cliente, a modo de corbata, bla, bla, bla... Vería una buena peli porno, o tal vez acabaría la de los balcanes...


- ¿Y bien?¿Ha habido avances en nuestro caso?- pregunta Ortiz con esa voz de doblador de dibujos animados.


by JESUSO

11 comentarios:

Xim dijo...

Sublime y genial relato, espero que haya segunda parte tal como reza el título de este...

Otra cosa, el dibujo, con sólo verlo me he emocionado porque me ha recordado gratamente a Schiele, esas posturas de los cuerpos, esos colores, ah!!! te ha quedado una entrada clavada...

beXotes muXos

X

عمَر dijo...

Muchas gracias Xim. Tú siempre tan rápido... Y atento... A penas colgado el post y ya me sonríes... A ver si aprendo... :)

Clavada, jejeje, ese sería el calificativo, aunq no sé si nos referimos a la misma acepción del término... El dibujo forma parte de una serie de acuarelas q estoy haciendo... Ya iré colgando más, al menos otras dos para completar el trío de corazones que está en proceso. Me alegro de q te guste...

Besos literariamente soeces, abrazos pictóricamente pornográficos

Antonio dijo...

Bastante bueno a decir verdad,desde el titulo quede maravillado: "Mario Comes. Investigador" jajaja "Harvey Birdman, Attorney at Law"
es tan bueno que incluso me ha llamado mi novio por teléfono y deje que le sonara la llamada hasta dar por perdida porque no quería despegar los ojos de esto, hasta me encabrono que siguiera insistiendo y no me dejara leer.
es muy muy bueno, me encanta porque puedo imaginármelo todo, la ciudad, el coche, la ducha, todo...
y aunque no se parezca en nada a mi vida (bueno... quizás yo podría ser el efebo en el asiento del conductor rompiendo CDs con el culo)puedo sentirlo todo tan personal, que de verdad me atrae, te puedo jurar que mientras lo leía, en mi mente todo pasaba como si fuera un cortometraje, si, es raro, soy raro... pero en este cortometraje mental jamas me imagine ningún rostro, no se como explicarlo, solo te puedo decir que me encanto, estoy embobado.
ahora me he suscrito a tu blog y lo posteo en el mio para poder ver cuando subas la segunda parte de este trió...
me tienes en suspenso, no muchos hombres logran esa impresión en mi jajaja
enamorado de la literatura ♥

Xim dijo...

Antonio, que sepas que el fan number one de Omar soy yo, je, je, je, je, no me quites los novios blogueros anda malillo!!!... je, je, je, je, je...

beXotes y esperemos ansiosos esa segunda parte de la trilogía...

X

Antonio dijo...

siempre he querido hacer un trio blogero
hasta me atrevo a decir que una orgia

Xim dijo...

Mmmmmmmmm, un menage a trois, como que apetece ahora en verano...

SummerKisses

X

cleopatra dijo...

excepcional!!!!

Xim dijo...

Cleopatra, un menage no es nada excepcional, estoy acostumbrado a ellos...

TUT dijo...

Querido Omar:
Como de costumbre empecé a leer tu post nada más volver de mis vacaciones para terminar imprimiéndolo y llevarlo a casa para leerlo tranquilamente metidito en la cama. Tus post no son de esos de " aquí te pillo y aquí te mato ". En una ocasión me escribieron a mi diciendo que todo post que supera un número determinado de líneas no se lee, la gente busca más morralla y simplezas que ni les haga pensar ni les ocupe demasiado tiempo.
Esta investigación de un Hércules Poirot, actualizado y puesto al día con sus películas porno en lugar del The Times o la farlopa en lugar de la pipa, me ha resultado muy sugerente, solo te faltaba al final añadir aquello de " Evidente querido Whatson ".
Es curioso que podemos buscarnos a nosotros mismos sin encontrarnos toda la vida y al final, rusulta, como a mi me ha ocurrido más de una vez con las gafas , que las llevo puestas, pero el resto del mundo miran y no ven, porque en el fondo les importa tres pimientos donde el fulano lleve el corazón o incluso si tiene o no. En la vida pasamos casi desapercibidos por la mayoría de la humanidad, a aveces hasta por nosotros mismos, algunos tenemos la suerte de que alguien se pare nos mire y nos vfea como somos, se ponga a nuestro lado y camine un trecho.
Espero la continuación con esopectación.
Tus escriotos se hacen esperar a veces, pero siempre valen la pena.

Un beso postvacacional.

عمَر dijo...

jajajaja menuda "zumbaera"... en invierno también provocan, por lo de acumular calor y eso... no hay dos sin tres, ni tres sin cuatro, y suma y sigue... la lealtad bloguera siempre es de agradecer, no así la fidelidad, por muy alta q sea... besos blogosexuales de nuevo xim...

me alegro mucho de q te haya gustado, antonio... he de prevenirte de q no soy muy constante en lo q a publicaciones se refiere... acostumbro a postear un par al mes últimamente... de todas formas, la segunda parte está prácticamente acabada, aunq todavía me falte pasarla a limpio y darle profundidad a la ilustración q la acompaña... así q supongo q primero caerá algún otro intermedio, pero no creo q tarde demasiado... muchas gracias por visitarme, en cuanto tenga un momento prometo hacer lo mismo... abrazos de bienvenida...

ostras cleo, q guay, pensaba q aún seguías ausente... ahora ando algo liado pero seguro q será un placer retomar tus textos en cuanto tenga un respiro... me alegro mucho de que hayas vuelto...

rebuenas tut... muchas gracias por tus palabras... este verano he estado un poco out, entre vacaciones y el hecho de haberme centrado un poquito más en pintura, pero a ver si me reestablezco, aunq ya me conoces, por lo q prefiero no prometer nada...

es curioso pq a mí tb me comentaron en una ocasión lo del exceso en la extensión de mis escritos... sigo reivindicando el hecho de q mis pretensiones, que son más bien pocas por no decir ninguna, consisten simplemente en dar a conocer lo q hago, en compartirlo con quien le apetezca pararse a leerme si hay algo q le llame la atención... cuando cuelgo algún minirelato o algún poema, nada tiene q ver con la dimensión específica y adecuada al formato q se supone q deben tener los posts para un blog, si no únicamente con el hecho de q hayan salido de esa forma... cuando escribo por encargo adapto el tema y la extensión a los deseos del demandante, en este caso me limito únicamente a poner los pedazos de mí q van saliendo, y lamentablemente, o no tanto, me es imposible controlar el número de palabras... supongo q influirá en poseer número de visitantes inferior al de otros blogs, imagino... pero es q antes de empezar a publicar con cierta regularidad en satisficciones, ni siquiera me atrevía a compartir mis escritos con conocidos, por lo q los q tengo y van llegando son un regalo con el q nunca había contado antes... en fin, me vuelvo a enrollar como una persiana... saludos cariñosos de postvacacionales reencuentros...

Argax dijo...

Lo de la longitud de los posts, pues ni puto caso. Lo que tengas que contar tiene su longitud, el texto y la historia lo pide. Ya después el que venga a leer que decida si lo que quiere es un entretenimiento o algo más.

En cuanto al texto, pues me ha gustado bastante. Muy bueno el contraste de la sordidez del protagonista con lo poético de su trabajo, buscar corazones.

Espero la siguiente entrega.

Un saludo.