No soy nada aficionado ni a los Best Sellers, excepto en temporadas veraniegas en las que el sol nubla el intelecto o como lecturas de metro que no exigen demasiada concentración. Ni tampoco me considero un amante del género policíaco. Sin embargo, con esta trilogía he roto dos de mis premisas. Devorándolas en a penas 15 días en pleno otoño, y en la ciudad en la que vivo actualmente que afortunadamente no posee (aún) metro ni nada que se le parezca.Lejos de hablar de las estrategias de Márketing utilizadas para su promoción, sobre la muerte del autor antes de ver publicada su obra, puesto que puede encontrarse detallada hasta la saciedad en cualquier web en la que se venda el libro. Quería centrarme en las peculiaridades de la trilogía que en su conjunto me parece no demasiado alejada de lo que solemos llamar obra maestra. Tampoco voy a desvelar ninguno de los secretos de las novelas, por lo que si tenías pensado leerlas, no te preocupes, puedes seguir con estas líneas.
En primer lugar me gustaría destacar el caracter localista de las novelas, que aunque salpicadas del género negro en el que están escritas, con guiños a autoras británicas e incluso al más puro cine americano policíaco. Es algo mucho más interesante. A lo largo de los tres tomos pueden encontrarse referencias de todo tipo tanto literarias como culturales suecas (nacionalidad del autor), lo que le da un toque de originalidad. Algo curioso es la construcción de su personaje principal (Lisbeth Sallander) en torno a Pipi Calzaslargas, que desde las primeras líneas se revela una evidencia, y que sin duda alguna ha servido para basar las pautas de su heroína. Las minuciosas descripciones de paisajes y estilos de vida, son otro de los puntos que hacen que merezca la pena leer las novelas. Podemos empaparnos del sentimiento patrio, tan diferente al nuestro, así como de las inclemencias climáticas que ayudan a justificar determinados rasgos de caracter. He de reconocer que hasta la llegada de Larsson, mi conocimiento de la literatura sueca si limitaba a la belleza de la escritura de su compatriota Siri Hustvedt (compañera sentimental de Auster), que sin embargo, basa todas sus creaciones en el caos de la vida en Nueva York, por lo que poco nos revela en sus novelas sobre sus orígenes.
Otro punto por el que me atrevería a recomendar la lectura, es el hecho de que cada uno de los libros está cerrado, lo que no impide que cada uno de valor añadido al resto, convirtiéndose los tres juntos en una única y sorprendente trama, independientemente de la historia que se detalla en cada uno de ellos por separado. Por lo que considero justificada la existencia de la trilogía, e incluso de las 2000 páginas que suponen los tres juntos. Si en algún momento el exceso de detalles hacen sentir al lector que pueden llegar a ser prescindibles, al acabar los tres tomos nos damos cuenta de que no es así, puesto que ayudan a comprender mejor la construcción de la trama y de sus personajes.
Algo que también me ha sorprendido, y esto es tremendamente subjetivo, es la continua sensación de estar leyendo literatura femenina, en el mejor de los sentidos de la palabra. Por la sensibilidad de las líneas y el toque tremendamente "libertario" y reivindicativo respecto al papel de la mujer y su liberación mucho más allá del plano sexual.
Bella escritura, intensa trama, personajes inolvidables, toques de cultura escandinava... Podría seguir haciendo apología, pero prefiero que cada uno lo descubra por sí mismo.
He leído la versión francesa, cuyas carátulas forman el inicio de esta reflexión. Y he de decir que me han encantado las ilustraciones de las portadas, sobre todo las de las dos últimas, de la pluma de John John Jesse, aunque en esto no soy tampoco objetivo, puesto que soy uno de sus fervientes fans. Para quien quiera descubrirlo, dejo un enlace:
http://www.johnjohnjesse.net/

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