
I.
Beso tu boca apretando las grapas,
la herida de tu silencio supura.
Despego tus párpados con ternura,
buscándote entre las cuencas mis mapas.
Quemo tu piel arrancando las capas,
que entretejieron tu cruel hermosura.
No hallo calor en tu fría basura,
en tu gélido cobijo me atrapas.
Tu culpa anudo, la cuelgo en mis venas,
me regocijo en tus dulces palizas,
al hablar con tu sombra me serenas.
Escribo sobre tu ausencia con tizas,
en tu vacío pinto con arenas,
con tus cartas en blanco me hipnotizas.
II.
Vomito los “te quiero” que ofreciste,
en garrafas de formol los conservo,
por si voy a tu entierro los reservo
y tapar el silencio que me diste.
No es rencor lo que guardo a lo que hiciste.
Corrijo que cambiaras siempre el verbo,
mas tu porte y sarcasmo un tanto acerbo
envilecen los versos que dijiste.
No entiendo la sonrisa de tus ojos,
ni concibo el concederte mi cuello.
Ya no estás bajo el techo de mi cueva.
Si el olvido podrá borrar enojos
me desconcierta haber sido plebeyo
aunque estuviese bien ser tu manceba.
III.
Moran saltamontes por mis intestinos,
escaparon a saltos de mi garganta,
que es muy traviesa, sí, y que cuando ella canta
porta tu aliento, de adioses asesinos.
La podredumbre se advierte en los vecinos,
pude haber tejido y despunté tu manta,
mas no hubo espera, sireno ni giganta,
ni finales teatrales anodinos.
Aún resuena el silencio de tu hasta luego,
y me escuecen las mejillas por tu ausencia.
Siento miles de erizos en tus recuerdos.
Lloro para que esta vez apague el fuego
sin ahogarme en el dolor de tu presencia,
ni fundirme en lo glacial de tus acuerdos.
IV.
Cambié mis ojos por bolas de cristal,
tus recuerdos por las fotos sobreexpuestas,
y en el rincón en el que tú aún te acuestas,
camuflé una bastilla armada en metal.
Me enterraste entre colchones de orfidal,
maté al amanecer, condené a las puestas,
truqué los descensos cambiados a cuestas
cosí los olvidos usando dedal.
Tus palabras tatuadas en la nuca,
desordenan con atino mi memoria
que en el dolor de la tinta se acurruca.
Sigo oyendo el veneno de tu oratoria,
la huella de tu cuerpo en mí no caduca,
tu pasado converge en mi trayectoria.
V.
Medicado, la lucidez embelesa,
la perfección de las ideas asoma
toda inmensidad del absurdo me doma
sobrevuelas mi dolor en tu calesa.
Extasiado porque el mundo me interesa,
su color, texturas, la luz de su aroma.
Perdido en las horas tu tiempo es mi broma,
tu cruz mi descanso que a penas me pesa.
Huelo el ruido del sol, veo el mar en las sombras,
la luna me envuelve cuando en ti me refleja.
Toco el viento, lo navego sobre alfombras.
Duermo el olvido que del temor me aleja.
Sueño el recuerdo de que aún hoy tu me asombras.
Vivo en la muerte, firmo el pacto sin queja.
V. (BIS)
Caminas descalzo por el olvido,
cansado de torturas con cautela.
Eres sutil en tu inútil barrido,
ya no viertes cemento en mi acuarela.
Sacudes mi recuerdo entre deshechos,
vas con mis esperanzas al infierno,
me devuelves besos insatisfechos,
veranos que no tuvieron invierno.
Me conduces por sendas recorridas,
dónde araño mis piernas con zarzales,
arrastrando mis brechas descosidas,
contruyendo en mi dolor catedrales.
De las palabras no dichas me agencio,
dulce reproche pour tu cruel silencio.

5 comentarios:
A veces algún trozo un tanto forzado, pero me ha bastado con el V bis, como broche,a mí entender, o a mí gusto, vale más que el poema entero...
Besotes anyway!!! Ah, y lo de los "adioses asesinos" sublime!!!!
Xim
Este poema tan lleno de nostalgia, de deseos de olvido, de añoranza y de querer pasar página aún sin lograrlo del todo, refleja claramente ese tiempo de duelo ineludible que a cada uno le toca vivir cuando termina un amor.
Pero después del crudo y frio invierno, esta semana llega de nuevo la primavera.
Un beso
En esta, como en otras ocasiones me parece que eso que escribes lo he sentido yo en algún momento:
" Escribo sobre tu ausencia con tizas, en tu vacío escribo con aremas, con tus cartas en blanco me hipnotizas. Cuanto dolor de la ausencia, cuanta perplejidad .
" Tus palabras tatuadas en la nuca, desordenan con atino mi memoria, que en el dolor de la tinta se acurruca ". Essas palabras de su recuerdo, imposible de borrar, como grabadas a fuego, esos recuerdos que escribiendo no se borran.
"Duermo el olvido que del temor me aleja, sueño el recuerdo de que aún tu me asombras, vivo en la muerte, firmo el pacto sin queja". El aceptar la realidad, el no hay vuelta atrás, el deseo de olvidar y no lograrlo aún...
Hermoso, si, triste y hermoso
muchas gracias de nuevo a los dos...
ya empiezo a parecerme a karina, pero en menos condescendiente, lo juro...
me ha costado colgar este post, por considerarlo demasiado íntimo...
forzado, sí, en ocasiones, estoy de acuerdo... aunque solo en algunas de ellas, la rima se fuerce a propósito, como en las relaciones para que perduren, o en las rupturas para acelerarlas... en otras de ellas reconozco las prisas...
besos a ambos79697
"toda inmensidad del absurdo me doma"
Me ha gustado este estado que se describe en este verso. Quizás porque ya hemos estado aquí, quizás porque no podemos estar en otro lado.
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