jueves, 9 de diciembre de 2010

tocata y fuga



Vuelven las lámparas del water

a enardecer mis almorranas,

con sus cien fuegos de artificio,

entre mis mil “gracias” de estiércol.


Susurran mis intestinos

sobre tu sordo derroche,

alegrándonos la noche

que ignora tus desatinos.


Si riego de orín tu demora,

se salpican tus esperanzas,

gotas que manchan tu desidia

dispersando mi aburrimiento.


Cabalgo a lomos de tazas

de roca y de porcelana,

que acogen de buena gana

mis palabras entre hogazas.


Cuando con mi lluvia dorada

te disfraces con lentejuelas,

mis heces podrán dar volumen

a tus arrugados embustes.


Me abandono en tu impaciencia,

de ricas adversidades,

tizno de necesidades

nuestra aciaga diferencia.


Me vacío de los reproches

que rocían tu vil torpeza,

desollando las cicatrices

descosidas por tus silencios.


Mis fueros yo desalojo,

ante tu cruel reverencia,

bella pose: “indiferencia”

la que luces con arrojo.


Te acaricio con excrementos,

barnizándote en mi verdad,

ilustrándote en mis entrañas,

escondido entre bastidores.


Y tiro de la cadena,

alejando el desconcierto

de nuestro corto concierto,

de una luna casi llena.


2 comentarios:

Xim dijo...

Realmente repugnante, pero original, un cruce entre Baudelaire y Burroughs...

beXotes

X

عمَر dijo...

jejeje, forma parte de una serie de poemas algo escatológicos encabezados por uno dedicado a las ladillas... besos algo sucios (pero sólo por fuera)