
Vuelven las lámparas del water
a enardecer mis almorranas,
con sus cien fuegos de artificio,
entre mis mil “gracias” de estiércol.
Susurran mis intestinos
sobre tu sordo derroche,
alegrándonos la noche
que ignora tus desatinos.
Si riego de orín tu demora,
se salpican tus esperanzas,
gotas que manchan tu desidia
dispersando mi aburrimiento.
Cabalgo a lomos de tazas
de roca y de porcelana,
que acogen de buena gana
mis palabras entre hogazas.
Cuando con mi lluvia dorada
te disfraces con lentejuelas,
mis heces podrán dar volumen
a tus arrugados embustes.
Me abandono en tu impaciencia,
de ricas adversidades,
tizno de necesidades
nuestra aciaga diferencia.
Me vacío de los reproches
que rocían tu vil torpeza,
desollando las cicatrices
descosidas por tus silencios.
Mis fueros yo desalojo,
ante tu cruel reverencia,
bella pose: “indiferencia”
la que luces con arrojo.
Te acaricio con excrementos,
barnizándote en mi verdad,
ilustrándote en mis entrañas,
escondido entre bastidores.
Y tiro de la cadena,
alejando el desconcierto
de nuestro corto concierto,
de una luna casi llena.

2 comentarios:
Realmente repugnante, pero original, un cruce entre Baudelaire y Burroughs...
beXotes
X
jejeje, forma parte de una serie de poemas algo escatológicos encabezados por uno dedicado a las ladillas... besos algo sucios (pero sólo por fuera)
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