¿Cuántas palabras caben en cinco minutos? ¿150 palabras?¿1000? ¿Y eso cuántas frases representaría? ¿5, 12 frases? ¿Cómo se puede medir el espacio con exactitud para que abunden menos silencios? Tal vez si se deja de respirar entre palabra y palabra, y en los puntos se absorbe la frase siguiente sin pausas, quepan muchas más cosas. O si se pronuncian aspirando quizá se haga sitio suficiente como para meter otras nuevas que ocupen el mismo espacio. Desorden, caos, desconcierto.
¿Cuántas ideas caben en 5000 palabras? ¿Un millón? ¿cinco? ¿ninguna? Si se puede calcular el número de palabras que compone una idea, no será difícil dar con la fórmula que determine el tiempo necesario para concebirla, o el numero de ideas contenidas en una misma unidad de tiempo. Reflexión, abstracción, desconcierto.
¿Cuántas emociones contienen los silencios? Dando por hecho que en las palabras nunca caben verdaderos sentimientos. ¿Cuántos segundos vacíos de ruido se necesitan para transmitir una emoción? Cuestión de ir economizando el tiempo y saber en todo momento del que se dispone para comunicar ideas y del indispensable para ponerles un determinado estado de ánimo. Concentración, dispersión, desconcierto.
En un aluvión de emociones, se tragarían las palabras para poder expresar durante más tiempo las sensaciones más íntimas. Aunque para que la Comunicación sea fluida, sería de gran interés llegar al equilibrio perfecto en el que los silencios de sensiblerías y dialécticas del raciocinio convivan en armonía.
Y vistas las bases teóricas. Pongamos el ejemplo de una media hora y de sus treinta minutos (tiempo redondo, número divisible entre varios). ¿Cuánto tiempo habría que dedicarle al silencio y cuánto a las palabras? ¿Y cómo habría de compaginarse? ¿Transmitiendo, pongamos el caso, 3 ideas para pasar a mostrar 1 emoción? ¿Respetando una sagrada regla de equilibrio cósmico de 3x1? Dispuesto lo cual, pasemos al siguiente punto. Si por idea necesito unos 5 minutos y por emoción otros tantos, en media hora daría entonces para 5 ideas y 1 emoción (3 ideas, 1 emoción, y otras 2 ideas más a falta de poder expresar más emociones). Lo que ampliándose al plazo de 1 hora completa, alcanzaría mayor justicia con un total de 15 ideas transmitidas por tres emociones mostradas. Una Comunicación Eficaz. La naturalidad siempre ha estado sobrevalorada.
Mas por supuesto todos los cálculos se van al traste, en cuanto introducimos una nueva variable, el Interlocutor, que hasta ahora no ha cumplido otro papel que el de mero espectador silencioso de nuestro monólogo bien estructurado, de nuestro soliloquio sin escucha activa. Además que de desear ajustarse más a la realidad y dejar de moverse en lo abstracto, habría que contar con que el tiempo real del que disponemos es de cuarenta minutos.
Pongamos que nuestras mentes ágiles a pesar del paso del tiempo y del peso de tantas sustancias, cómplices por tanto pasado compartido, no pierden minutaje en captar las transmisiones del otro. Siempre supimos leernos las arrugas de la frente con tan solo mirarnos la espalda.
Si suponemos que de ese tiempo, ya real, ambos hemos de ser capaces de condensar nuestras expectativas y de compartir por igual el espacio para Comunicar con Justicia; digamos que cada uno dispone entonces de sus 20 minutos, a rellenar de 4 Ideas y de 1 Emoción. Siendo ésta, la solución más equilibrada tanto moral como matemáticamente.
Mi Emoción ya la tengo clara. Libertad. Esperanza. Quiero que se pueda ver en mi cara como contemplando la Victoria de Samotracia, o leyendo un libro de Víctor Hugo. Como en un museo mal iluminado, a través del cristal que protege la obra y la esconde, pudorosa. Visualizo las respiraciones que levanten mis hombros para desplegar las alas que sólo yo sé que tengo. Veo mi rostro relajado, en paz, con la mirada más tierna jamás enfocada, feliz, extasiada. Con el brillo de las estrellas en mis ojos y sus deseos en los labios. Y fluyo a través del cristal que nos separa con mi candor sin fronteras que pueda frenarlo. Y te inundo. Y sí, por eso la tengo clara, por que la siento con solo pensarla.
En cuanto a mis cuatro ideas, finalmente son lo de menos. Tanto tiempo calculando en el aire para acabar diciendo lo mismo de siempre, con tartamudeos incluidos, aturullado como una colegiala y con las prisas que concede el desconcierto. No te hablaré de tus padres porque los vas a ver en breve, ni de la gente en general para que a tu madre no se le acaben los temas de conversación. No te hablaré de mis miserias, que son las de siempre, y que hasta a mí me han acabado aburriendo. Te diré que estoy contento de verte y te hablaré de mis últimas locuras y ya habré consumido una idea. Nos habremos reído un rato.
Te hablaré de los colegas y de los últimos amoríos, de las juergas, de los nuevos hijos y de los viejos trabajos, de sus anhelos. Habré gastado mi segunda.
Después llega el obligado espacio que me impones para ponerte al corriente de las últimas películas vistas y de los libros devorados... Habré agotado mi tercera idea.
¿Y mi cuarta? Ya soy víctima de mis propias teorías restrictivas. ¿Qué podría decirte en mi cuarta que tú ya no sepas? Y vuelve el estrés que impone toda elección. A veces pienso que lo mejor sería improvisarla, pero ¿y si me quedase en blanco y perdiese esos preciados cinco minutos buscando palabras que los cubran? No, lo mejor es llevarla al menos prevista. En esa cuarta te diría lo que te quiero, tópico y estúpido, te diría que aún te espero, que nada para mí ha cambiado, que sigo siendo tuyo. No te hablaré de los desgarros que me provocan echarte tanto de menos, ni de lo que quema tu ausencia. Te diré que cuento las horas para la próxima visita, y que colecciono las que nos separan del próximo vis. Me centraré en lo positivo, en lo intenso y grande que aún nos une. En la electricidad que ni un cristal separa, en la energía que las rejas no pueden apresar, en el deseo que no puede estar encerrado porque necesita recrearse junto a los sueños. Te hablaré de nosotros. Te hablaré de lo nuestro. Después ya pasaré a lo de la emoción, o tal vez empiece con ella, todavía he de decidirlo. De momento ya habré consumido mis cuatro ideas, y estoy seguro de que me quedarán tantas cosas por decirte como ahora mismo mientras te pienso.
MINISTERIO DEL INTERIOR. GOBIERNO DE ESPAÑA
La legislación penitenciaria reconoce el derecho de los internos e internas a comunicar periódicamente de formal oral y escrita, en su propia lengua, con familiares y amigos o representantes acreditados de organismos e instituciones, salvo en los casos en que la autoridad judicial de la que depende haya decretado prisión incomunicada.
En todas las comunicaciones presenciales se respeta al máximo la intimidad de los comunicantes y se tienen en cuenta las dificultades en los desplazamientos de los familiares en la organización de las visitas.
Comunicaciones personales
Se realizan en los locutorios del Establecimiento, con familiares y amigos previamente autorizados, con un máximo de cuatro personas por visita. Son posibles dos visitas semanales de 20 minutos cada una, o bien una única visita a la semana por 40 minutos. Estas visitas suelen realizarse durante el fin de semana.

6 comentarios:
Desprendete de esa costumbre de medir las cosas, cuantificarlas, dosificarlas,seguro que eres más tú cuando pierdes la noción del tiempo y del espacio, cuando te olvidas de todo, hasta de ti mismo.
Omar, te deseo que tengan un año próximo lleno de energía, salud y proyectos y también de amor, claro está.
Arrumacos de finde año.
Me parece que estuviste escuchando el cd de Mecano "Entre el cielo y el suelo", porque este relato que te has marcado se parece muy mucho al tema "50 palabras, 60 palabras o 100"...
Esta mañana me he levantado
y al darme vuelta me he ido rodando
no hubo mensaje de despedida
sólo unas flores en el suelo del salón
Será que los colores
o el olor que dan las flores
es mas fácil ir despiertos
será que las palabras
nunca expresan demasiado bien
algunos sentimientos
estribillo
Ahora sólo quedan
las fotos de las paredes
y hay que repartir los muebles
ahora sólo queda
que el camión de la mudanza
venga y lo haga sin tardar
Una palabra, cinco palabras o seis
siete palabras o nueve palabras o diez
cincuenta palabras, sesenta palabras o cien...
estribillo
Será que con las nubes
o el barullo de los tiempos
no tenemos bien los nervios
será que con la luna
que no se pone redonda
se nos va la inspiración
Una palabra, cinco palabras o seis
siete palabras o nueve palabras o diez, cincuenta palabras, sesenta palabras o cien.
Bonito homenaje...
beXotes
X
Feliz Año y que sigan lloviendo palabras en este blog...
dos mil once beXotes
Y sí...medir las palabras para que todas las que se digan sean valiosas para ese momento. Medirlas, memorizarlas, no alejarnos ni un ápice de lo que realmente deseamos.
No hay nada peor que sojuzgarnos a un tiempo real.
Excelente como siempre Omar...
Te beso y felicidades para siempre...
Maravilloso, me ha encantado leer tu texto. Decir mas palabras ya seria ofuscar el encanto.
Un abrazo
bien cierto es, tut, q una de mis cruces consiste en medirme en exceso, aunq tan solo en ocasiones... sin embargo en ésta, si q como cleo sigo pensando q hasta la última es necesario llevarla al menos prevista... hacía tiempo q quería tratar, aunq muy por encima, éste tema... hay por ahí algún otro relato de tintes presidiarios... besos de año nuevo...
tuve una época muy mecano, xim, después de todo nací en el 75... sin embargo, está más inspirado por la realidad q me envuelve que por una de sus canciones, aunq de la q me hablas me encante... por cierto, alabado sea spotify, te contesto justamente escuchándola, y ya puestos escucharé el disco entero... besikos soleados, abrazos de estreno, de año
muchas gracias cleo... quizá en el texto se esté exagerando algo en lo de milimetrarlo todo tanto, pero efectivamente en esa situación al menos algo de control hay que llevar, postivismo y cariño... besos cargados de gigantismo...
muchas gracias romek y bienvenido a este laberinto de letras. besos para un feliz 2011
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