
Sobre mi cabeza no hay más que vacío.
La inmensidad reposa en mi cráneo,
el pulso se acelera.
Cada respiración se acorta respecto a la anterior.
El suelo desaparece,
mis pies son absorbidos por la nada.
El cielo me aspira,
mis órganos se desplazan hacia arriba.
Mi izquierda desaparece,
la derecha se esconde.
Los tonos se aclaran
como en una vieja cinta de Súper ocho
que nunca ha sido restaurada.
Los bultos que representaban personas a mi alrededor,
ya no son ni sombras,
La luz se los ha llevado.
Estoy flotando en el aire,
y sin embargo,
me siento más pesado que nunca.
Todo es demasiado extenso para tener perspectiva.
Desearía estar en un féretro,
resguardado.
Sólo entre cuatro paredes,
lo suficientemente estrechas como para sentir que existo,
podría saberme seguro.
Quiero ser libre,
libre en un ataúd,
notando la presión de la madera en mi cuerpo,
Escucha el silencio.
A gritos te pide que acabes el trabajo,
que cambies el calor de tus abrazos
por la estabilidad de la tierra.
Que me cubras,
y me olvides,
que me entierres
para no poder volver a llenarme de ti.
Que una lápida de mármol sin grabados
se te escape y me selle,
me rejuvenezca,
te aleje.

3 comentarios:
Ese Kunderiano, je, je, je, peazo poema, me quedo con las últimas frases que de Kundera pasas a Baudelaire pillín!!!!
Besotes
Xim
Qué placer morirte de esa manera! Cubierto con maderas de palabras fuertes y oscuras y con un epitafio dorado digno de un rey de la lengua!
Extraordinario!
Besos
PD: Cada día me gusta más tu blog, que no tenga palabras que escribir no significa que carezca de ojos para leer
Siento un frio helado en mi piel y la levedad del ser que se desvanece poco a poco, el deseo de la nada como último refugio y sin embargo....no puedo dejar de sentir esa calidez que emana de ti, ese torrente de vida que aún fluye buscando un nuevo cauce donde reposar.
Un cálido abrazo amigo mío.
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