viernes, 6 de noviembre de 2009

DESPERTARME


Estaba sumido en el mejor de los estados, entre la vigilia y la muerte. Allí dónde las imágenes pierden su importancia, se desprenden de su textura y colores para dar paso a las sensaciones, al cosquilleo de lo intangible, que sin embargo se presenta mucho más verdadero que la propia vida cotidiana. Siempre he sabido que la autentica realidad se encontraba en ese preciso punto, ni minutos antes dónde la oscuridad nos invita conscientemente a bucearla, ni instantes después cuando ya estamos tan sumergidos que nos es imposible disfrutarla. Ese Conocimiento Absoluto que nos llega como mínimo una vez al día, como regalo de las experiencias insulsas que nos vemos obligados a sufrir mientras estamos despiertos y como consuelo de las que se nos ofrecerán en sueños.

Empezaba a dejarme llevar al mundo inconsciente, contra lo que siempre me resisto, escapando a la vez de la monótona conciencia mundana, cuando sonó el teléfono. Tendemos a incorporar a nuestros metrajes hipnagógicos esos pequeños detalles perturbadores para seguir sumidos en la paz de esa Sabiduría, pero llega un momento en el que resulta imposible. Abro los ojos, respiro, siento el aire entrar en mis pulmones, escalofríos que erizan el vello de mis brazos, y me percato de que todo ha dejado de ser real, de que ya estoy despierto. ¿De qué sirve ignorar el mundo en el que ahora me encuentro? Descuelgo el teléfono. No hago cálculos mentales, ni enciendo la luz, ni busco el reloj que nunca he tenido. Tiene que ser algo importante o no compensaría todo lo que se me acababa de arrebatar. Contesto.

No obtengo nada por respuesta. Vuelvo a preguntar si hay alguien al otro lado, y parecen ignorarme. Me dispongo a colgar y algo me obliga a no hacerlo. Pongo atención y me escucho. Oigo mi respiración a través del auricular, me concentro y alcanzo a mis latidos. Cierro los ojos y me llega el ruido de mis párpados juntándose. Sonrío. Intento sentirme, pero a través del cable telefónico sólo me llegan sonidos. Me es completamente ajeno el objeto de esa llamada, sobretodo teniendo en cuenta de que me la estoy haciendo yo mismo. Si he sido yo el que me ha abstraído de la Realidad, y sigo siendo consciente de no estar durmiendo, sólo me queda recapacitar sobre lo que me ha impulsado a despertarme. Es lo mínimo que me debo.

Me pregunto, me interrogo, me indago. No obtengo respuestas, pero la importancia de mis cuestiones me apabulla. El eco que me viene de vuelta parece aclararme que las indagaciones van por el camino correcto, aunque se intensifica la sensación de que las respuestas no son lo importante, y que de hecho no van a llegar nunca. Aún y así siguen los interrogantes. Es la primera vez que me oigo tan claramente sin estar en mi estado de ánimo preferido.

El tiempo desaparece, hacía tiempo que no disfrutaba consciente. Escucharme lo clarifica todo. Me da la tranquilidad que llevaba tiempo buscando y me doy cuenta de que la hubiera encontrado antes si me hubiese oído a tiempo. Pero no es tarde. He recibido mi llamada y tengo que sacarle el máximo partido. Me importo mucho más de lo que jamás hubiese pensado. No tengo que volver a olvidarme.

Disfrutar es importante. El día siempre ha sido una sucesión de acciones sin importancia que me he limitado a seguir por saber mi recompensa en el momento que precede al sueño. Los sueños, películas surrealistas que recuerdan que a su fin volverá el aburrimiento de los hechos, y estos de nuevo desembarcarán en el círculo sin fin del que lo único importante es el instante de Realidad por el que vale todo la pena. Saber que le importo a alguien, me ha abierto los ojos. Sumido en mi egoísmo y misantropía, tampoco me he molestado ni lo más mínimo en que eso llegase a suceder, y aunque ese alguien haya sido yo mismo, algo me dice que por fin hay algo que va a romper el círculo en el que estoy metido para dar paso a algo nuevo.

Doy las gracias al auricular, y ya no escucho nada por réplica. Me sorprendo tras el momento de intimidad que acabo de compartir con él, conmigo mismo. Enciendo la luz. La habitación está desierta. La cama vacía. El teléfono encima de la cómoda, descolgado. No soy capaz de sentirme, ni de verme. Acabo de comprender el sentido de todo y ya no puedo explicármelo. Sólo se me ocurre que he pasado a través del hilo telefónico para encontrarme en el otro lado.

Estoy en alguna parte, me dispongo a llamarme y pienso que ya no es necesario. No tengo nada que decirme, no tengo nada por lo que preocuparme. Por fin me he encontrado, y todo gracias a una llamada.

6 comentarios:

Arezbra dijo...

Tío...definitivamente lo tuyo no es para apuntes de blog sino para páginas de lomos de piel con letras doradas que amarillenten con el tiempo y que cojan quienes de referencia te tomen para adornar y embellecer lo que escriban.
Tú sí que manejas el lenguaje y haces y deshaces, haciendo disfrutar a quien te lee a quien se deshace en deseos de escribir como tú.
Muy bueno, pero que muy bueno...por cierto, llámate más de vez en cuando, a ver si en la conexión hay suerte y se cruzan las líneas.
Un beso

Justo dijo...

Después de tus reflexiones, más de uno que estaba pensando en deshacerse del teléfono fijo, lo va a pensar dos veces... y es que está claro que frente al móvil de bolsillo, es un artilugio que se presta más a influir en nuestros avatares, más cargado de referentes o premoniciones de todo tipo, o a desenredar disquisiciones filosóficas o existenciales, como tú has demostrado...

TUT dijo...

Escucharse a uno mismo, pocas veces lo hacemos y si alguna vez, por un despiste o como en tu caso, por una llamada de teléfono lo llegar a hacer nos podemos sroprender de lo poco que sabemos de nosotros.

¿ Como coño se puede escribir así ? ¡ envidia me das nen !

Una abraçada

Jaime dijo...

Despues de una reflexión asi me quedo sin palabras chiquet.
Me recuerdan mucho tus historias a las de mi amigo Alex, cuyo blog es teodoroyamigos.blogspot.com

besos cálidos

عمَر dijo...

Muchísimas gracias (sube la sangre a las mejillas, se baja el telón... Ya puedo ruborizarme tranquilo)

Arez, si se cruzan las líneas habrá que aprovechar la comunicación, aunque sea a cobro revertido... Seguro que podemos crear satisficciones con escamas, o arrancar escamas de forma satisficticia, todo depende de la forma bajo la que nos encontremos... Un besazo para ti también...

Justo, has dado en el clavo... El teléfono fijo es un objeto que venero... Tal vez sean los años de telemarketing, sí, todos tenemos un pasado oscuro, jejeje. Aunque yo me quedo con los de rueda, era maravilloso marcar introduciendo la parte trasera del lápiz (generalmente colocado sobre la oreja) y hacer girar la rueda con clase y profesionalidad... Quizá la fantasía me venga de todas aquellas veces que me llevaron al despacho del director, y le vi hacer ese gesto para llamar a mis padres... Quién sabe, con lo complicada que es la mente...

Tut, mi nómada berebere... Salto de desiertos a oasis contigo, nos reencontramos en ocasiones en mi cabeza, i d'altres al teu cap, però sempre tenim aigua pel descans. Efectivamente ha sido un intento de escucharme... Aunque de momento solo soy capaz de hacerlo cuando desaparezco, prometo aprender. Petons tendres.

Querido Totó, estimado Jaimito, adorada Marquesa... Voy siguiendo de vez en cuando el blog de Theodorore (Alex, me comentas que se llama, encantado de conocerlo, al menos virtualmente), ahora lo he hecho oficial... Es irónico e irreverente, en ocasiones incomoda, ya sabes que son ingredientes indispensables para enamorarme (literariamente hablando, al menos)... Pichita, una cosa más... Has intentado actualizar lo de los blogs que sigues?? Lo digo solo, pq Xim sigue apareciendo con el nombre "Ábrete de Orejas" y últimamente anda más bien polidistorsionado...
Besitos de vuelta, en bus hasta Madrid con escala para coger el AVE que me lleve a Málaga...

Xim dijo...

Joderrrrrrrrr, pero que lujo, que puto y jodido lujo leerte, una autollamada (que no una automamada, esas son más difíciles), una reflexión en mitad de la noche, ese "examen de subconsciencia" del que hablo en uno de mis poemas, ese universo interior tan particular de cada uno y su propio destino, magistral, una vez más magistral, me faltan palabras para describir lo que siento al leerte...

Besotes grandes

Xim